San Bernardo

Existen muchas teorías sobre el origen del san bernardo y todas difícilmente demostrables. La más generalmente aceptada es la que confiere un origen tibetano.
Estándar:
Talla: Superior a 70 cms a la cruz en los machos; superior a 65 cms a la cruz en las hembras.

Peso: no mencionado en el estándar (superior a los 80 kilos)

Manto: Muy espeso; liso o ligeramente ondulado en la variedad de pelo largo, sin llegar a formar rizos cerrados, más compacto y aplastado en la de pelo corto. Crines bastante largas en la cola, espinazo, región renal y grupa; corto y suave en el hocico y las orejas. Patas delanteras escasas de pelo.

Colores: Rojo y blanco, nunca unicolor, rojo o amarillo castaño en manchas alargadas, blanco en el pecho, pies, punta de la cola, cara, cabeza y nuca.

FICHA TECNICA

SUS CARACTERISTICAS: COLA: ancha en la base, puntiaguda en el extremo, cuelga en reposo y se curva un poco cuando está en acción

CABEZA: cráneo algo abombado y macizo. Morro corto y cuadrado. Cuello muy musculoso.

CUERPO: lomo ancho y pecho profundo.

EXTREMIDADES: miembros anteriores restos y sólidos. Los posteriores bien desarrollados, y muslos poderosos. Pies grandes y compactos.

ALIMENTACION

Tipo de comida: piensos de primera calidad con una proporción equilibrada de nutrientes, sobre todo en su etapa de cachorro

Agua: renovada y limpia y siempre a su disposición. Más aún en épocas calurosas.

SU TARJETA DE IDENTIDAD

Talla: 65 cms. para la hembra y 70 para el macho

Peso: de 50 a 55 Kg. como mínimo

Pelo: semilargo, plano o ligeramente ondulado, o corto (más raro).

Color: Blanco con grandes manchas rojas o amarillo-marrón, con marcas blancas obligatorias, precisamente situadas en la cabeza y el cuerpo.

Cabeza: Poderosa y ligeramente abombada con hocico corto y ancho y labios muy desarrollados.

Su imponente volumen y sus hazañas de perro de avalanchas le han merecido su reputación. En todo el mundo es el símbolo del perro grande aunque el estándar evoca modestamente a un animal relativamente grande. Es evidente que un San Bernardo no puede ser más que muy grande de estatura. Por otro lado, su llegada a los escenarios cinófilos estuvo marcada por especímenes de medidas excepcionales, Lion, el primer representante de la raza, llegó a Gran Bretaña y fue inmortalizado por el célebre pintor de animales Laudseer, este medía 80 cms. a la cruz. En cifras, estaba muy lejos del famoso Lord Bute, presente en la Exposición de Sheffield en 1887, el cual medía 109 cms. con un contorno de pecho de 120 cms. y sobrepasando los 112 Kgs. de peso. Este perro, evidentemente causó sensación y finalmente lo vendió a precio de oro a un rico americano. También podemos recordar a Courage, uno de los fundadores de la cría alemana que alcanzaba los 90 cms. a la cruz. Para remitirnos a épocas más cercanas, podemos citar a Arco von Helenhof, 88 cms. con 100 Kgs. y Jago del Soccorso, de 96 cms. con 108 Kgs. Otros especímenes entraron en el libro de los records, sobrepasando los 115 Kgs.

La búsqueda de volúmenes tan considerables causó rápidamente anomalías en la raza. Grande no quiere decir obeso. Se buscaban sujetos que midieran 77 a 80 cms. de cruz para los machos y 72 a 75 para las hembras. Para el macho, el rapport ideal talla-peso es de 1 Kilo por centímetro de talla, y de 0.850 grs. por centímetro para las hembras. En altura, la caja torácica no debe superar el nivel del codo. Los miembros posteriores deben presentar una angulación. Pero es por la cabeza por lo que se reconoce a un San Bernardo. Grande con un cráneo ancho, muy ligeramente abombado, un hocico corto y derecho, muy ancho. Cráneo y hocico están separados por un stop muy pronunciado, especialmente en el macho. Destacan los pliegues en la frente y el morro está bien desarrollado.

El San Bernardo posee una estructura muy particular que se acerca más a la del dogo que a la de un perro de montaña (tipo montaña del Pirineo). Los ojos oscuros están un poco hundidos y caídos, con un párpado inferior en canal. Las orejas no demasiado grandes, ni pegadas muy altas, son muy móviles, sin estar pegadas a las mejillas.

CUIDADOS

Para alimentar a nuestro San Bernardo debemos tener en cuenta ciertas premisas.

Debemos contar con un mínimo de 750 gr./día y hasta 1 Kg/día, según volumen (de 50 a 70 Kgs.), de alimento seco completo (croquetas). Esta ración la debemos repartir en dos comidas. Un cachorro que llegue a la mitad de su peso adulto puede necesitar 1000 g./día y más de alimento seco completo “especial para razas gigantes”. También debemos hacer un seguimiento del perro a través de un veterinario conocedor de los problemas de crecimiento de las razas gigantes.

El San Bernardo es un perro muy rústico por lo que su pelaje no necesita cuidados muy meticulosos. Pero un vigoroso cepillado por semana es indispensable. Durante los periodos de muda podemos utilizar una almohaza o peine de hierro todos los días, y cepillarlo a fondo para eliminar el pelo muerto y evitar que se le enmarañe demasiado.

EDUCACION Y COMPORTAMIENTO 

Es de buen carácter, es un modelo de bondad, de fuerza tranquila que capta sus medidas únicas. Todos los aficionados a la raza alaban sus cualidades de inteligencia. Ante todo es un animal muy afectuoso que odia estar separado de su dueño. No tardaremos en pedirle que no de muchas muestras de cariño, debido a su gran fuerza, debemos prestar especial atención a los movimientos agitados de su cola. Su mirada un poco triste no deja adivinar un carácter muy alegre. A medida que vaya creciendo irá sentando la cabeza poco a poco. El macho es, a menudo , muy cabezota y testarudo. Debemos imponerle disciplina sin brutalidad, pero con firmeza y constancia, de forma que no haga lo que él quiera con su fuerza y según la edad. No es fácil dominar un peso como el del San Bernardo. No obstante, raramente es un perro dominante hasta el punto de resultar agresivo, si es enseñado por su dueño. Generalmente no busca pelea con otros perros, ladra rara vez.

¿Es un buen guardián? Su tamaño es muy disuasivo, pero va precedido por su fama de gentil. No obstante, es capaz de advertir a cualquiera que se le acerque con malas intenciones. Los San Bernardo no tienen necesidad de avisar cada vez que una persona se acerca a casa o llega el coche.

A pesar de su talla, todo en él es razonable. No es muy exigente en lo que a espacio se refiere. Prefiere vivir en la ciudad con sus dueños que en un espacioso jardín, solo.

Adora los viajes en coche, por lo que podremos llevarlo a todas partes siempre que su volumen no sea un inconveniente. Es un perro de casa, tranquilo y silencioso. A veces babea, pero se puede corregir con una buena higiene. Las comidas deben darse a horas regulares, nada de picar entre horas. Durante nuestra comida o después de ésta no debemos darle nada, esto evitará que babee.

La vida de un San Bernardo no gira en torno a la nutrición como muchos creen, necesita hacer ejercicio y se le debe acostumbrar desde pequeño. Le gusta el agua y sobretodo la nieve, su elemento natural en cualquier expresión.

No olvidemos su formidable resistencia, puede dormir todas las noches del año en un simple lecho en el jardín.

Su destino no puede ser otro que el de salvar viajeros perdidos en las tempestades de nieve. Aunque también posee capacidad para prevenir avalanchas, detectar vida enterrada bajo la nieve (hasta 3 metros).

Actualmente, utiliza todos sus instintos como salvaguarda de su familia, en particular de los niños.

SALUD

De raza gigante, un San Bernardo de 4 ó 5 meses puede pesar como un Pastor Alemán adulto. Su alimentación debe ser rica en proteínas, minerales y vitaminas, pero sin exceso. La elección de un alimento seco de buena calidad, especialmente indicado para razas gigantes es el más indicado. Un aporte de vitamina C no sólo no es perjudicial, sino que además es beneficioso para la prevención de la displasia de cadera. Estudios recientes americanos indican que el San Bernardo es una de las razas más propensas a padecer displasia de cadera. Alrededor de un 40% de los perros americanos están afectados. Esta cifra no es trasladable a nuestro país. El entorno también es importante: por ejemplo la nutrición y en particular la sobrealimentación.

Con sus ojos caídos, el San Bernardo posee una mirada nostálgica que le otorga un aire de encanto. Pero una exageración de esta característica conduce a una mala posición de los párpados, con irritación de los ojos producida por las pestañas. Debe hacerse operar, aunque esta operación es benigna si no se demora.

Igual que para todas las razas de orejas colgantes, una prevención de otitis y otras afecciones es indispensable en el San Bernardo. De forma eventual debemos depilar el pelo en exceso que impide que la oreja se airee.

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