Pastor de los Pirineos

No es necesario sentir una pasión tenaz por la tierra de los Pirineos para aquirir un ejemplar de esta raza; de todas formas, la fuerte vitalidad, la inteligencia y la agilidad que posee se deben sin duda a su biotopo original.

Y para que sea realmente feliz, es necesario que conviva con un dueño de su misma tenacidad, huella de su calma y rudeza.

CRITERIOS DE RAZA

Veamos algunos criterios que impiden a un Pastor de los Pirineos en la edad adulta su pedigree definitivo para reemplazar su certificado de nacimiento.

  • * Criterios generales: falta de tipo, en particular la cabeza, que no debe en ningún caso recordar a la del Briard, por ejemplo, talla que sobrepase el límite del standard, con una excepcional tolerancia de más de 2 cms. para ejemplares perfectos en los otros aspectos.
  • * Puntos particulares: orejas derechas de forma natural.
  • * Manto: blanco o claramente manchado de blanco; ojos amarillos muy claros, ojos de color gris azulado en ejemplares que no son de color gris claro o pizarra; pelo rizado.
  • * Carácter: agresividad hacia el hombre

* Anomalías: monorquídea (ausencia de un testículo en las bolsas testiculares); prognatismo superior o inferior (adelantamiento de alguna de las mandíbulas que se traduce en la ausencia de contacto entre los incisivos altos y bajos); ausencia de dientes -en los ejemplares con muy buen tipo se tolera la falta de cuatro dientes como máximo (no los caninos, carnívoros o los incisivos); marcha o caminar anormal de la parte posterior.

STANDARD DE LA PERSONALIDAD

* Apariencia general: no presta demasiada importancia a la apariencia general, fijándose mucho más en las cualidades intrínsecas de la raza y en la calidad de vida del animal.

* Carácter: Tiene personalidad y esto implica rigor y pugnacidad. De todas formas la fuerza y el poder deben ejercerse con disimulo.

* Movimiento – caminar: esconde su autoridad y determinación bajo una forma de andar tranquila. Infatigable, le gusta recorrer los senderos de montaña o, a falta de estos, las calles de la ciudad. Tiene una debilidad especial por todos los elementos relacionados con la naturaleza.

* Defectos: un ejemplar excesivamente nervioso puede ser un problema, pues puede comportar una falta de seguridad.

Fieles a su imagen.

A primera vista no sólo parece rústico, lo es. No solo es infatigable, está rebosante de vida, de dinamismo, de energía que emana de la tierra en la que nace. Está lleno de vitalidad, de inteligencia, de astutas iniciativas que le hacen parecer un perro de circo. Su concepto de utilidad le envuelve, le desborda, es su fin en una vida de perros.

Los del lugar, los paisanos, dicen de ellos que tienen greña entre pelo de cabra y lana de oveja, – realmente esta confusa imagen podemos encontrarla en no pocos ejemplares.

Lo define muy bien su patrón racial reconocido: “Perro que denota, para un mínimo de tamaño y peso, un máximo de nervio”. Dicen de él que es desconfiado, claro está, con los extraños.

En contraposición es fiel y confiado con su dueño y la familia de este.

Fidelidad y obediencia constituyen pilares básicos sobre los que se asienta gran parte de su personalidad. Saber sacarle partido a estas divisas es un reto para el propietario.

Morfológicamente, ya lo hemos indicado, es un perro de pequeño tamaño. Su cuerpo lo podemos inscribir en un rectángulo, es muy estable en cualquier situación, por difícil que ésta sea, incluso con pendientes muy elevadas. En los machos con una talla que oscila entre los cuarenta y los cuarenta y ocho centímetros en los machos y los treinta y ocho y los cuarenta y seis centímetros en las hembras.

Tiene una cabeza en forma triangular y recuerda la del oso pardo. Hocico recto, considerado incluso algo corto, lo que determina la predominancia del cráneo sobre la cara, que se adorna en su punta con una trufa negra.

Los ojos han de ser preferentemente de color marrón oscuro, con mucha expresividad, bien abiertos y aminorando o aumentando la intensidad del color en función de la capa del pelo. Se toleran otros colores de ojos, gris o marrón más claro, siempre que aparezcan en perros con manto gris claro o pizarra.

Sus orejas, bastante cortas, algo anchas en la base y no muy cerca entre sí. Surgen por razones prácticas una amputación. Son muy movibles.

Su cuello es largo, muy musculoso y bien separado de los hombros. Estos son bastante largos y algo oblicuos.

En cuanto al pelo, es largo o semilargo. Se caracteriza por ser muy tupido, con apariencia de casi plano, caído o ligeramente ondulado. En algunas partes del cuerpo, tales como grupa y los muslos, se dice que tiene que tener una textura entre pelo de cabra y lana de oveja. En bigotes y barba el pelo debe presentarse algo más corto y con apariencia de estar moldeado hacia atrás por el viento, dejando al descubierto la expresión de los ojos.

En muchos ejemplares se observa en la actualidad que se les deja el pelo, sobre todo en la parte trasera, sin acicalar, a la antigua usanza. La imagen de estos perros varía mucho respecto a los que se encuentra bien peinados. En los primeros llegamos a apreciar trenzas o tirabuzones, impregnándolo de cierto aire de arcaísmo de montaña.

La cola es medianamente larga, con muchos flecos, de implantación baja. Se suele amputar también a muchos ejemplares, sobre todo a aquellos que realizan tareas en el campo.

El color de la capa de pelo puede ser desde leonada más o menos oscura, con o sin mezcla de pelos negros, y a veces un poco de blanco en la pechera y en las patas; gris en distintos tonos; arlequinado en diversos tonos. Capas negras o negras marcadas de blanco están poco extendidas.

Este pequeño pastor utiliza una andadura en la que abarca poco terreno. El trote es su paso típico, de vigorosa marcha, con aire de soltura, pero con pies cerca del suelo, sin levantarse en exceso.

Sus miembros delanteros, así como los traseros y sus pies, son secos, nervudos, con una trasera poco angulada, cerrada. Es típico de este perro unos corvejones bajos. Dicen los especialistas que tiene por función el permitirle avanzar más fácilmente en terrenos accidentados.

Pies secos y almohadillas plantares delgadas, le facilitan una mejor sujeción a las rocas. Sus miembros traseros, ligeramente dirigidos hacia el exterior, provocan una menor resistencia en el movimiento en los difíciles altos de las montañas.

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