Lundehund

Dueños y perros escalaban juntos las peñas. El oído del Lundehund y su particularidad anatómica – su sexto dedo – lo convierten en el instrumento de caza soñado por un escalador fuera de lo normal.

Hasta que el frailecillo no sale de su madriguera no se deja atrapar por el animal.

El Lundehund ha de ser lo bastante rápido para atrapar al ave antes de que se refugie de nuevo en las cavidades del acantilado.

Aunque las galerías no son muy largas, el perro, gracias a sus dotes de contorsionista, consigue perseguir a su presa.

La caza del frailecillo, cuya carne era secada y salada y las plumas utilizadas para hacer edredones, se interrumpió a finales del siglo XIX. Sustituido por las redes, el perro cayó en desuso.

Sólo unos cuantos cazan todavía de forma tradicional.

Sin los escritos de numerosos exploradores el Lundehund habría desaparecido.

Pero ha conquistado el corazón de algunos cinófilos que han hecho todo lo posible por hacer resurgir la raza del olvido en el que se encontraba inmersa.

UN CAZADOR RECONVERTIDO

Actualmente, el cazador del frailecillo se ha convertido en perro de compañía. Este perro puede ser víctima de una enfermedad muchas veces mortal, el síndrome de Lundehund, por lo cual debe llevar un régimen estricto, rico en proteínas y con las menos grasas posible.

Físicamente, el Lundehund se parece ligeramente a un Spitz. Sus características morfológicas varían con el sexo.

Es un perro de talla mediana y de formato rectangular. Sus ojos son en forma de almendra. El color de su pelo varía del rojizo al leonado y siempre está combinado con el blanco. Su pelaje está más o menos salpicado de pelos con los extremos negros.

Lundehund

Algunos ejemplares se oscurecen con la edad. La cola es llevada en anillo, sea colgante o sobre la espalda.

La marcha del Lundehund es ligera y elástica. Sus miembros anteriores tienen un movimiento rotativo característico de la raza.

Convertido en perro de compañía, ha podido conservar su agilidad gracias a su sexto dedo y a la gran laxitud de sus miembros.

De hecho puede abrir las patas delanteras hasta 180º. Si hecha la cabeza hacia atrás la trufa casi toca con la espalda. Un auténtico animal de circo.

En lo que a carácter se refiere, no es para nada un nórdico, es más bien independiente. Despierto, es enérgico y muy vivaz.

No es un perro agresivo, pero su temperamento burbujeante lo convierte en un perro juguetón.

Es inteligente y obediente. Acostumbrado al tiempo rudo de las islas noruegas, no le gusta el clima demasiado cálido y tiene tendencia a buscar la sombra, No tiene una reproducción muy prolífica: las camadas cuentan raramente con más de tres cachorros.

REFERENCIAS

  • Grupo: 5
  • Altura a la cruz: 35 a 38 cms para el macho, 32 a 35 para la hembra
  • Peso: Alrededor de 7 kilos para el macho, 6 para la hembra.
  • Características: Tiene seis dedos.
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