Lenguaje canino


 Es una pena que aún nadie haya inventado el Primer diccionario internacional para perros. Los perros y las personas hemos convivido durante miles de años y, a pesar de ello, nuestras dotes de comunicación continúan siendo bastante toscas. Si gritamos ”¡ven!”, ellos entienden “¡husmea aquel árbol!”. Cuando nos olfatean a modo de presentación, nos ofende su mala educación. Les pedimos que duerman sobre la cama, sólo por verles apoderarse del sofá. En ocasiones, parece que habláramos idiomas distintos.
Y eso es lo que hacemos. Al margen de lo inteligentes o despiertos que sean, los perros tienen un modo de oír, ver e interpretar el mundo totalmente distinto al nuestro y eso siempre acaba llevando a confusión.

Una vez conocí a un bonito setter irlandés en un parque de Nueva York. Lanzaba al aire una pelota de tenis con la boca, luego la cogía y la volvía a lanzar. Cuando vio que me acercaba, se aproximó, dejó caer la pelota en el césped y se me quedó mirando con entusiasmo, sin dejar de mover la cola. Me agaché, cogí la pelota… y me quedé helado al oír un grrr amenazador. ¿Se había transformado Dr. Jekyll en Mr. Hyde? Lo miré de nuevo y me devolvió la mirada, sin dejar de mover la cola. Tomé de nuevo la pelota. Grrr.

Una pelota de tenis llena de babas no era aliciente suficiente para recibir un mordisco, así que me fui. “¡Vaya perro tan confuso!”, me dije.

Cuando llegué a casa, le conté lo ocurrido a un experto en conducta animal amigo mío, quien inmediatamente me sacó de dudas. El perro no estaba en absoluto confuso, me explicó. El confuso era yo. Las señales de “felicidad” del perro indicaban precisamente lo opuesto a lo que yo creía. Con su mirada fija, meneo de cola y expresión alerta, en realidad me estaba desafiando. De un modo juguetón, el perro me estaba retando a coger la pelota. Por no entender su “lenguaje”, metí la pata estrepitosamente.

Los editores de Pets: Part of the Family decidieron desenmarañar esta confusión de una vez por todas. Después de todo, una de las cosas más duras de vivir con perros es que no pueden decirnos con palabras lo que sienten o cuándo están felices o tristes, ni explicar por qué mordisquean los zapatos, provocan accidentes domésticos o les aterroriza un trueno, como tampoco pueden explicar por qué funciona una técnica de adiestramiento y otra no. Somos nosotros quienes debemos entender qué intentan decirnos y procurar que ellos nos entiendan.

Pedimos a los mejores expertos en conducta, adiestradores y veterinarios del país que nos explicaran el complejo mundo de la comunicación canina y nos enseñaran a comunicarnos mejor, ya sea cuando establecemos las reglas del juego de lanzar y buscar pelotas o cuando charlamos sobre los hábitos higiénicos de nuestros perros.

El lenguaje canino es su respuesta: un “diccionario de perros” que le ayudará a comunicarse de manera más eficaz y afectiva con los perros de su vida. Para nuestra sorpresa, descubrimos que el ladrido es sólo una de las maneras –y de las más insignificantes– que tienen los perros de comunicarse. Para entender realmente a los perros, hay que observar lo que dicen: saber si la posición de sus orejas indica que están tristes o contentos; apreciar la diferencia entre un meneo alegre de cola y una sacudida amenazadora; descifrar cuándo sus ojos dicen “te quiero” y cuándo “no te acerques”, o qué nos dicen sus expresiones faciales. El lenguaje canino contiene más de 170 fotografías e ilustraciones para ayudarle a comunicarse con su perro.

Evidentemente, la comunicación es bidireccional, por lo que esta página está repleta de consejos para ayudarle a que su perro le entienda: cuándo alzar la voz, a qué palabras “fuertes” responden los perros; cuáles son los mejores y los peores nombres para ellos (un nombre como Mo puede confundirles, pues suena como “no”), a qué movimientos de la mano responden y cuáles los ponen nerviosos, y mucho más.

Cada página de El lenguaje canino nos adentra en un aspecto fascinante de la vida de los perros: cómo ven, qué oyen o por qué es tan importante el olfato. Descubrirá cómo usar esta información para comunicarse mejor con su perro. Y ésa es la base de una buena relación.

2 Responses to Lenguaje canino

  1. hola, yo tengo una perrita mestiza mediana, la adopte con solo 2 meses por que estaba abandonada. ella es muy buena, nunca da problemas. ahora ya tiene 1 año y medio, la eduque lo mejor que eh podido pero hay una cosa que no soy capaz de corregirle y me supera. y es que vivimos en un piso, y siempre que la dejamos solita en casa bien sean 10 minutos o 1,2,3,4 horas no para de ladrar desde que nos vamos hasta que regresamos y ya no se que hacer. hemos probado dejandola en una de las habitaciones con las persianas y las cortinas hechadas y la tv encendida con comida y agua y un solo juguete en el que se le guardan premios, pero no hay manera. me gustaría que me pudierais dar alguna solución porfavor os lo agradeceria mucho. un cordial saludo

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